jueves, 11 de julio de 2013

Cuando nadie nos ve

Cito textualmente a Silvia Nuñez del Arco, hace meses que la leo cada Jueves. Me fascino la manera tan fresca como escribe y por unas y cuantas mas razones siento la confianza suficiente para poder transcribir uno de sus textos. Aún no leo ningún libro de ella, pero el último que publico me quede sorprendida por el titulo de aquel ; " El hombre que tardo en amar".

Ahora cito a CUANDO NADIE NOS VE
Que hacemos las chicas cuando nadie nos ve, no mas que reír y ponernos al tanto de nosotras.



Yo digo que las mujeres cuando estamos solas nos comportamos de una manera distinta a cuando hay hombres en la mira. Yo digo que las mujeres, cuando estamos en confianza, somos divertidas y peligrosas en partes iguales.
Las mujeres cuando estamos solas dejamos de competir. Una vez desvanecida la presencia masculina, no hay a quién impresionar, y pasamos todas a tener una actitud relajada, de camaradería, casi como monjas de un convento, como compañeras de una repostería, como una banda femenina de scouts que ha ido de campamento un fin se semana. En otras palabras: nos damos una tregua.
Cuando las mujeres estamos solas y somos amigas, suele ser todo risas. Todo burlas contra nosotras mismas y el resto de personas también: Alguien que va caminando por la calle, algún ex amor que alguna recuerde con poco o nada de cariño, o mejor dicho uno de esos amores que uno recuerda pensando ¿estuve drogada todo ese tiempo que estuve con él? Algún evento bochornoso del pasado, puede ser una caída en público, una foto en la que sales deforme o de la época en la que tu mamá te peinaba con una cola al costado, una foto de la época en la que eras emo o te vestías como hombre (es mi caso). Todo eso sirve como material de risas y nunca, casi nunca, expira. Un evento que ocurrió hace diez años, puede seguir siendo motivo de carcajadas generales aún ahora. Es absurdo, pero cierto y sobre todo bueno para la amistad.
Las mujeres cuando estamos solas por lo general bailamos. No siempre. Depende de la situación, pero yo digo que cinco mujeres, íntimas amigas, solas en una casa, unas latas de cerveza, eso es baile fijo. Y quizás no sean solo las canciones de moda las que nos pongan a todas a mover las caderas de manera absurda, porque ya digo, ahí nadie compite y todas bailamos haciendo pasos ridículos, solo para reírnos de nosotras mismas y de las demás. Es también probable que bailemos y cantemos (había olvidado mencionar que también cantamos, aunque no sepamos cantar, cantamos) canciones de la época del colegio o alguna canción cursi con la que lloramos en grupo, pensando en un amor perdido, en alguna época de aún mayor estupidez que la que corre estos días.
Los amores perdidos son tema de conversación fijo en reuniones de íntimas amigas. Mientras te tomas algo en la terraza de alguna de tus amigas, alguien te pregunta ¿qué fue de Fulanito, ah? Y tú con cara de autogol, con cara de preferiría que me disparen Tabasco en la retina antes que recordar a ese infeliz, pero tus amigas, tan lindas ellas, se encargan de recordarte lo estúpida que fuiste (no te lo dicen con esas palabras, solo te describen la situación y así es como te sientes) cuando le creíste que iba al spa a acompañar a su mejor amigo, porque era él quien tenía problemas en la cama con su novia y sentía que quería experimentar cosas nuevas con otras mujeres. Qué bonito, sí, continúen, por favor, a ver si así se me curten de una vez estas heridas y de paso me tomo una cervecita más, a ver si por ahí me armo de valor y recojo mi cara del suelo, que hace mucho tiempo se me cayó de la vergüenza. Lo bueno de eso es que el globo de aire inflado con el recuerdo de los ex, termina arrugado al final de la noche, porque a todas nos toca un poco de ese aire viciado (con saliva incluida) que suele ser el fantasma de un ex. Todas tenemos un ex que nos avergüenza. Todas hemos hecho cosas muy desesperadas por amor. Y ahí están las amigas para recordártelo. Qué bonito.
Las mujeres cuando estamos en confianza nos decimos “brother” con mucha naturalidad. Una vez reunidas las mujeres en el baño de una fiesta, los apodos cariñosos como “reina”, “linda”, quedan atrás. Cuando estamos a solas, nos hablamos las cosas claras: “brother, no te conté…” Es un poco ridículo, pero cierto.
No es verdad que las mujeres nos maquillemos cuando estamos juntas y nuestro concepto del pijama party sea ponernos ungüentos verdes en la cara y plancharnos el pelo o hacernos depilaciones grupales. No señor. Eso es lo que dicen algunas fuentes muy mal informadas. Yo quiero aclarar que, si no vamos a salir a ninguna parte, no tiene sentido que nos maquillemos en grupo. Yo no sé qué harán los hombres. Pero nosotras, cuando estamos solas, elegimos chorrearnos en los asientos y no maquillarnos un carajo y conversar y luego bailar y sobre todo reírnos.
Existe la idea de que los hombres cuando están solos en grupo llaman a mujeres para que les hagan uno o varios strip-tease o bailes eróticos. Es lo que dicen por ahí. Pero a veces intuyo que no es cierto. A veces pienso que quizás, hombres y mujeres hacemos lo mismo: chorrearnos y conversar haciendo un poco el ridículo. Pero, como siempre, nos hacemos toda clase de cuentos con respecto a lo que hace otra persona cuando no la vemos. No en vano existe la frase que dice que la imaginación muchas veces supera a la realidad.

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