domingo, 13 de noviembre de 2011

Dupla de sies


Teníamos casi la misma edad, seriamos casi siameses talvez no, pero es bonito soñar.
Alguna vez hablamos de nosotros en plural, ya no éramos dos,  éramos cuatro o talvez seis, él, yo, mi amor, su amor, el amigo, la amiga, era fuerte y complicado indeciso y soñador, fuerte y débil, un niño y un hombre. Era una mujer, una niña, indecisa y temerosa, decidida y complicada; se descubrían juntos  sabían lo que eran cuando uno, engañados corrían en la búsqueda de aquella estabilidad que sabe el universo si llegaría, jugaban a veces a ser grandes y a soportar las miradas de esos seres engañados que Vivian con ellos, las miradas siempre cruzadas y esas voces del alma que solo ellos descifraban en la calma de sus vidas.
Sabíamos los defecto de uno y otro lo complicado que sería llegar a un punto de encuentro, lo difícil y complicado ser uno y a la ves cuatro o seis. Aun no sé si quiera seguir en esto solo sé que talvez sean seis en uno   o uno en seis, sería mejor que la dupla que soñamos y se convirtió en un sueño en singular, terminando en una pesadilla de nunca acabar.
Algún alma comenta y piensa en la remota obsesión; le digo que no, y pienso, que quién más para saber que los dos.

martes, 8 de noviembre de 2011

El citero


Este es un pantalón peculiar, sin nada y con mucho, lleno de recuerdos, este es sin duda e pantalón de las citas, de las memorias y de encuentros, es casualidad o talvez mi inconciencia busque en el algo más que un abrigo de la parte baja, o un encuentro o talvez una aventura es un acompañante fiel en ocasiones causa una grata impresión.
Con un tema mediático de la cultura limeña suelo bromear, en sangrentado parece, manchas de qué aun no sé  , ni logro distinguir.
Algún amante parece preocupado dada la explicación de aquel amigo citero tartamuedean y el efecto cobra vida.
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Nosé si quiera perderte de nuevo, pero hasta cuando el clavo qe empuñaste no tiene una cita con algún buen médico que sane está herida, mientras hablas sueño en poder encontrar algún momento de felicidad lejos de ti, tus palabras se desvanecen y se tornan niebla en la calle-