A veces Daniela se preguntaba si era cierto o no. Ser capaz
de enfrentar otra desdicha, otro episodio de desgarro arterial, basal y venal,
en que sus sentidos otra vez cayeran en el abismo de las torturas de madrugada.
Mientras tanto iba de a pocos reconstruyendo
la coraza protectora.
No era tarde aún. No
era complicado.
Se caían las costras,
se las llevaba el viento, sentía un frío entumecedor que calaba sus huesos roídos por los años.
Andrés, el publicista- iba entrando en un terreno agreste
Mientras que Fernando retornaba del inframundo, a llevarse a
Daniela… cual Perséfone y Hades.
Las mentiras de aquel tipo , las mentiras que él en su dicha
pintaba en el panorama de Daniela se caían el telón lo deslizaba a la desdicha
de la joven publicista.
Los recuerdos de tardes de invierno , garras contra garras
se iban de a pocos olvidando, el frío de invierno en Palermo la volvían cada
vez mas dura.
Recitaba en los parques las canciones que juntos compusieron
en ese tiempo en el que las mentiras era reales, Daniela volvía cada tarde a
las 6:00 a la compañía de la marihuana , la única que le recordaba quién fue
ella años atrás .
El mensaje de Andrés la noqueo, la empujaba cada día más a
no creer en las palabras que un veterano podría brindarle. Mientras tanto ella
seguía sumida en su soledad, su único tesoro en vida eran los miles de
encendedores por toda la habitación.
Andrés te ha enviado un mensaje : Cómo estas princesa de la
noche, por donde van aquellos pies descalzos , en otros parajes… embrujando a
los mapuches…
Un equeco en Lima siente tu ausencia princesa de la noche.
Daniela , con el bajón de las 2:00 am lo leía.
En los tiempos en los que la princesa se convierte en un
pequeño pericote, andando y recitando en los parques de Palermo después de trabajar
como negra africana en plena colonia. Chambeo en una cafetería cerca de mi
ratonera. No encontré nada atractivo en Tacna decidí seguir a mi soledad, el
viento la trajo a la tan pasiva Argentina. Es probable que me despidan , no
creo que pase un mes mas aguantando al gaucho de mierda de mi jefe.
Y cómo andás tú, seduciendo a mas tías o coleccionando
calzones de las lugareñas.
Andrés esta conectado
:
DANIELAAAA… sarcasmo
a caso…
Daniela: es una pregunta.
Andrés: estoy en el aeropuerto rumbo a Argentina, llevaré un
curso en la Universidad de Palermo durante medio año.
Me encantará verte princesa de la noche.
Daniela: a la única
princesa que verás será a la princesa y reina de los encendedores baratos .
La mañana siguiente se pintaba burda como de costumbre para
Daniela.
Ducha fría, caminar desnuda por el diminuto cuarto, un
recuerdo de la mañana la paralizo.
Ducha fría, caminar desnuda por el cuarto en el que
compartía con Fernando. Sus pezones duros del frío… ver a Fernando dormir como
un bebe, un cigarrillo mientras lo observaba.
Ducha fría, caminar desnuda… ver la cama vacía.
Un porro en mano, no más edulcorantes en el frasco. Café
negro sin dulce.
Se pintaba desgraciada la mañana, sin una gota de shampoo.
Sin monedas que salven la mañana fría de Octubre.
Tomar la bicicleta, y volver a la rutina.
Esa tarde a Daniela no le importaba nada. Termino la
jornada. Como de costumbre volvía al mismo parque en el que conoció a Fernando,
miraba alrededor con la esperanza que encontrar en alguno de los tipos la misma
barba, la misma mirada, la misma voz. Sabía que el daño que le causaba cada
tarde al recorrer ese parque la mantenía con la mismas ganas de no volver ,
pero con las misma ganas de asesinar el recuerdo que crecía ahora con la desdicha de la joven.
Dani… oyó…
Andrés la observaba en silencio mientras ella no lo notaba.
Esa tarde Dani olvido por horas el recuerdo de Fernando, y
lo las posibles frases de Andrés.
Lo vio mas maduro, más hombre, más atractivo. Con barba y
con aquella pinta de intelectual que le fascino en algún momento.
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