Una escusa ...una de las tantas... de los fines de semana cuando todos coinciden fue el partido del Viernes.
El reloj marcaba las diez, las manos te sudaban y no se porque, el matrimonio se acercaba pero la campana nunca sonaba.
La manta roja que traías puesta no funcionaba, las astas fueron afiladas hacia otra mirada, los lagartos miraban desconcertados, los gringos fingían.
Mientras que las loras guardaban silencio y las manos mensajeaban, pero las miradas desnudaban.
Todo ocurrió en 90 min.
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