Solo me queda por decir que todo aquello que escribí, lo
hice con tinta de mis lágrimas
Soñaba con beber la libertad enlatada, fumarme un cigarrillo
de esperanza
Untarme de placer, el placer de mis odios
El Placer de la mentira descalza que se asoma de cuando en
cuando
Con la dicha de alimentar a mi ser oscuro
Lo que escribo me lo dictan los odios, las malas
experiencias
Mi fugaz esperanza,
mis miedos, mis engaños
Mis paredes roídas ahora no cesan de filtraciones tormentosas
De desesperanza, de desdicha, de repulsión contra mis “prójimos”
Mi cabeza explota entre pastillas, tratamientos, un café de
media noche,
Una maraña cerebral, una tormenta interna.
Y un respiro de silencio
Una sola voz se escucha ahora
Miles de ojos me
observan, silenciosos esperando que los ayude.

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