Soy
como un zombi, mi cuerpo no responde a mi cabeza
Mi
mente flota como globo en el mar, y mi cuerpo se encuentra en un bosque de
otoño con millones de hojas color verde regadas por el suelo
Una mesa junto a un gran árbol, me espera una
taza de café algo frío ya y junto a ella un cenicero, lleno de las cenizas de mi tan
triste y dificultoso amor, que se quedo solo, solo en unas cuantas palabras sin color en una hoja tan blanca como la
nieve.
El
frío entumece mis manos, aun sangrando mi nariz, sigo así, estas lágrimas
borran las palabras que nunca verás. Esas escondidas frases de ternura que
nunca escuchaste, esas que no dejaste florecer.
Hace ya algún tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hablaron