Cada que puedo intento no acordarme y asumir el dolor propio
de la resignación, si es que acaso quiero pensar que en algún y otro momento como el en que solemos decir que
siempre coincidimos en lo mismo nos daremos cuenta de que los caminos son de dos y este camino
aún no tiene un destino, este camino que a veces compartimos se mezcla y muchas
veces me aterra, me aterra también pensar en algo de nuevo imposible.
Con esa falta de tiempo y las miles excusas que afrontan
nuestras vidas siempre seremos seres solitarios y con ganas; con esas pocas
ganas a veces de querer y ser queridos.
Esos sentimientos muchas veces bipolares y distintos matan nuestras sinceras
ganas de sentir.
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