viernes, 13 de mayo de 2011

En blanco, casi en nulo.

Escribo en blanco, para que nunca nadie se entere de mi verdad, escribo para nunca jamás ser leída, para quedar como siempre muda, y con ganas de gritar, con la idea de no sobre pasar, con la mirada casi baja para no cansar, con la media rota para no caminar, con el cigarro a medio acabar, con el corazón a medio explotar, y con muchas ganas de volar.

Volvamos a mirar el pasado que ya no volverá, tantos recuerdos que vendrán a cobra sus cheques por un uso excesivo de la realidad, por el protagonismo que ya no quieren más.
Y a todo esto, si pues, como solíamos decir, en algún momento volverás, y ya no serás lo que deje partir, para el momento en el que te irás, pero volverás  y ya no querrás volver.
Hace algunas semanas volviste para tal ves según tú quedarte, pues yo no, ya no; esto se acabo, interrumpes la idea de lo nuevo en el mejor momento; pero LO NUEVO me preguntaba hace un rato; lo nuevo querrá lo nuevo conmigo, pues  y si vamos a lo seguro. Demorando un poco en asimilar que ya no hay nuevo, me respondía en incesantes preguntas sin respuesta, volver a lo mismo, por miedo a lo nuevo, y el repentino miedo a la soledad que me acompaño en años, y millones de kilómetros, pues; no, a volver a lo nuevo, para que algún día sea lo viejo; habrá que desfasar etapas, recabar el impuesto a la soledad, para así no se presente más. Volvamos a lo mismo; recordé por que ahora eres; lo viejo, un listado de cuchumil hojas; no acabarían para nombrar tu inmadurez, tu falta de glamur; el poco ceso que tienes; esas chiquitudes que hacían que entre en estado de esquizofrenia, y maltratase algunas neuronas. Gracias; paso. Gracias por lo que dejaste en  mí; por los sabores de lo cotidiano; las experiencias a lo prohibido, lo vehemente que podías ser  a veces, no muchas… pero al fin, gracias, por esto. Te amé; poco pero lo hice.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hablaron