Escribo en blanco, para que nunca nadie se entere de mi verdad, escribo para nunca jamás ser leída, para quedar como siempre muda, y con ganas de gritar, con la idea de no sobre pasar, con la mirada casi baja para no cansar, con la media rota para no caminar, con el cigarro a medio acabar, con el corazón a medio explotar, y con muchas ganas de volar.
Volvamos a mirar el pasado que ya no volverá, tantos recuerdos que vendrán a cobra sus cheques por un uso excesivo de la realidad, por el protagonismo que ya no quieren más.
Y a todo esto, si pues, como solíamos decir, en algún momento volverás, y ya no serás lo que deje partir, para el momento en el que te irás, pero volverás y ya no querrás volver.
Hace algunas semanas volviste para tal ves según tú quedarte, pues yo no, ya no; esto se acabo, interrumpes la idea de lo nuevo en el mejor momento; pero LO NUEVO me preguntaba hace un rato; lo nuevo querrá lo nuevo conmigo, pues y si vamos a lo seguro. Demorando un poco en asimilar que ya no hay nuevo, me respondía en incesantes preguntas sin respuesta, volver a lo mismo, por miedo a lo nuevo, y el repentino miedo a la soledad que me acompaño en años, y millones de kilómetros, pues; no, a volver a lo nuevo, para que algún día sea lo viejo; habrá que desfasar etapas, recabar el impuesto a la soledad, para así no se presente más. Volvamos a lo mismo; recordé por que ahora eres; lo viejo, un listado de cuchumil hojas; no acabarían para nombrar tu inmadurez, tu falta de glamur; el poco ceso que tienes; esas chiquitudes que hacían que entre en estado de esquizofrenia, y maltratase algunas neuronas. Gracias; paso. Gracias por lo que dejaste en mí; por los sabores de lo cotidiano; las experiencias a lo prohibido, lo vehemente que podías ser a veces, no muchas… pero al fin, gracias, por esto. Te amé; poco pero lo hice.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hablaron